Ortodoncia en Niños: Todo lo que necesitas Saber

Ortodoncia en Niños: Todo lo que necesitas Saber

La ortodoncia es una rama de la odontología que se encarga de, mediante el uso de dispositivos (“aparatos”), prevenir y corregir las anomalías de forma y posición de las arcadas dentarias o relación de los maxilares entre sí. Su objetivo final es conseguir la mejor combinación de funcionalidad de los maxilares y aspecto estético facial, además de una estabilidad de los resultados en el tiempo.

Por norma general, las personas asocian la ortodoncia a “una bonita sonrisa”, pero los beneficios de esta especialidad odontológica van mucho más allá de eso.

 

Beneficios de la Ortodoncia Infantil

Cuidados para niños con tratamientos de ortodoncia

Mejora de la estética dental y de la sonrisa: como hemos comentado, esta es la principal idea a la que asociamos normalmente la palabra ortodoncia. Mediante distintos métodos y aparatos, la ortodoncia consigue alinear, rotar, recolocar, eliminar apiñamientos, etc, con el consecuente embellecimiento de nuestra sonrisa.

 

Pero también mejora la estética de nuestros dientes y arcadas dentarias de manera indirecta, como parte del tratamiento global de nuestra boca, cuando es utilizada como tratamiento previo para luego poder restaurar nuestras piezas dentarias con composites, carillas, recupera espacios para poder reponer una pieza perdida, …

 

Mejora de la salud periodontal: al eliminar los apiñamientos dentarios, y conseguir una correcta oclusión, se propicia que los tejidos periodontales estén más saludables. La higiene dental será más sencilla y efectiva, con lo que habrá menos placa bacteriana acumulada en nuestros dientes, y todo ello, junto a una mejora del reborde alveolar de todos los dientes, conducirá a que tanto el hueso como las encías estén y se vean más sanos.

 

Atenuar o eliminar problemas en la articulación témporo-mandibular: al corregir las malposiciones dentarias y la mordida, se alivian las fuerzas de presión excesivas sobre la ATM, con lo que los pacientes pueden notar una mejoría en la sintomatología de dolor, ruidos, etc.

 

Mejor masticación, deglución y digestión de los alimentos: en muchas ocasiones, cuando el paciente tiene una maloclusión que le impide triturar correctamente los alimentos, con la ortodoncia contribuiremos a que las digestiones sean mejores.

 

Reducción de desgastes dentarios, traumatismos y pérdidas dentarias: una vez más, al colocar los dientes correctamente en sus arcadas dentarias y con respecto a la antagonista, haremos que se reduzcan significativamente los riesgos de perder piezas dentarias por golpes (por ejemplo, en incisivos muy protrusivos), y los desgastes de esmalte provocados por incorrectas relaciones entre dientes superiores e inferiores también disminuirán.

 

La pronunciación mejora: en algunos casos concretos, como por ejemplo en mordidas abiertas, mordidas cruzadas de dientes anteriores muy pronunciadas, etc., la ortodoncia consigue que el habla pueda incluso mejorar en estas personas, una vez corregido el problema.

Todo lo anterior hace que, en conjunto, la autoestima del paciente mejore.

¿Cuándo se debe hacer la primera visita al ortodoncista?

 

¿Cuándo se debe hacer la primera visita al ortodoncista?

 

Es bastante común que los padres estén pendientes del desarrollo dentario de sus hijos, y que tengan dudas de si todo está o no correcto. El caso es que, a no ser que haya una malformación de la boca o de la cara del niño muy clara, los padres tendrán muy difícil detectar un problema ortodóncico, pues muchos de ellos no tienen signos evidentes, y sólo un especialista podrá diagnosticarlo.

 

Según la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), todos los niños deberían realizar una consulta con el ortodoncista en cuanto les erupciona su primer molar permanente, lo cual suele suceder en torno a los seis años.

 

A estas edades (seis o siete años), comienza una etapa llamada de “dentición mixta”, en la que conviven en la boca durante unos años, dientes permanentes y dientes de leche. Esos primeros dientes permanentes que erupcionan son los que van a servir de guía para la futura posición y oclusión del resto. Además, los huesos son muy moldeables en la infancia, con lo que será más fácil mover los dientes y modificar los huesos.

 

Si el ortodoncista detecta algún problema en el niño, el hecho de comenzar un tratamiento con ortodoncia tan pronto no acorta la duración del tratamiento, ni determina el que haya que poner un tipo de “aparato” u otro, pero sí que influye en una evolución más favorable del caso y en evitar complicaciones y problemas futuros, derivados de no interceptar el problema a tiempo.

 

En cualquier caso, y dependiendo del tipo de maloclusión que exista en el paciente junto con su madurez psicológica, el ortodoncista será encargado de decidir el mejor momento para comenzar el tratamiento con ortodoncia, ya sea interceptivo (prevención) o correctivo (reparador).

 

Problemas dentarios y tipos de tratamiento según la edad del niño

 

Podemos hablar de tres fases o tipos de tratamiento según la edad y la etapa de la dentición en la que se encuentre el niño:

 

Dentición temporal (3 a 5 años):

Los problemas dentarios y de oclusión que se suelen detectar a estas edades suelen deberse en muchos casos a malos hábitos, y no solo afectan a la posición de los dientes, sino también a la forma, posición, de los huesos maxilares.

 

Es frecuente encontrarse con mordidas abiertas debidas a malos hábitos como la succión del pulgar o del chupete, interposición de la lengua entre los dientes al tragar,Estos hábitos anómalos deberían erradicarse antes de los tres o cuatro años para que la maloclusión desapareciese espontáneamente. En caso de persistir, habrá que hacer uso de aparatos, ejercicios de logopedia, etc. que eliminen el hábito y corrijan la maloclusión ya establecida.

 

También podríamos encontrar que, por caries tempranas, traumatismos o incluso por falta de erupción de algunas piezas dentarias (agenesias, supernumerarios que bloquean la erupción de los dientes), hubiese ausencias precoces de dientes temporales. En estos casos, lo importante es preservar el espacio que deberá ocupar la pieza permanente correspondiente, evitando migraciones dentarias de los dientes temporales adyacentes. Para ello se suelen usar mantenedores de espacio de diversos tipos. Como siempre, será el especialista el encargado de prescribir el tipo de aparatología a usar.

 

La herencia influye mucho en ciertas malposiciones dentarias, que pueden afectar a la forma y posición de los maxilares, de los huesos de la cara, pero en estos casos, nos esperaríamos a la siguiente fase de la dentición para tratarlas con ortopedia dentofacial.

 

Otra causa posible podría ser una hipertrofia amigdalar o algún tipo de rinitis que impida una correcta respiración por parte del niño, lo que podría ocasionarle un deficiente desarrollo del maxilar superior, derivando en una falta de espacio para la erupción dentaria futura, entre otras cosas.

 

Para corregir las maloclusiones en este periodo de dentición, por tanto, bastará con suprimir hábitos, reeducar las funciones de deglución y respiración en los casos que lo requieran, colocación de mantenedores de espacio fijos o removibles, o bien, esperar a una fase dentaria un poco más avanzada para empezar a utilizar ortodoncia interceptiva y/o correctiva.

 

Dentición mixta (7 a 11 años)

 

El hecho de que en la dentición primaria o temporal no se detecte ningún tipo de anomalía en la oclusión del niño, no quiere decir que no vaya a desarrollar posteriormente algún tipo de maloclusión. Es por ello por lo que hay que mantener una regularidad en las visitas al especialista en ortodoncia para detectar a tiempo algún problema que se pueda estar estableciendo.

 

Esta etapa de la dentición es muchas veces la ideal para comenzar un tratamiento de ortodoncia, corrigiendo desarmonías existentes o que se encuentren en un estadio de desarrollo, para poder preparar un entorno bucofacial adecuado para que erupcionen los dientes permanentes adecuadamente.

 

De todos modos, prevenir una maloclusión no siempre se puede hacer, o al menos completamente. La ortodoncia en edades tan tempranas persigue más bien una

atenuación de la gravedad del problema, sobre todo cuando implica a estructuras óseas, pero es raro que el resultado sea tan satisfactorio como para que no se necesite una segunda fase de tratamiento en la fase de dentición permanente.

 

A estas edades lo que se suele usar es la ortodoncia interceptiva, la ortopedia dentofacial. Son aparatos sencillos de usar, que en poco tiempo y con un pronóstico favorable nos ahorrarán tratamientos en el adulto más costosos, complejos y largos (cirugías, exodoncias,etc). Con estos aparatos podemos ensanchar un paladar, hacer crecer o avanzar una mandíbula pequeña o retruída, etc.

 

Lo malo del tratamiento a estas edades es que depende muchísimo de la cooperación del niño, pues debe llevarlos puestos muchas horas al día, y seguir una serie de instrucciones para que funcionen correctamente.

 

Dentición permanente (12 a 18 años).

 

En caso de que sean dentarios (apiñamientos, diastemas, etc.), podremos usar aparatos fijos o removibles. Debido a la edad en la que nos movemos, es preciso ofrecerles a estos pacientes aparatos que sean estéticos, pues su autoestima y bienestar emocional son delicados. Podemos usar aparatología removible como Invisalign, brackets estéticos de cerámica transparente, etc.

 

En el supuesto de que nos encontremos con un problema esqueletal, deberemos aprovechar al máximo el pico de crecimiento que hay a estas edades para corregirlo lo más tempranamente posible.

 

En realidad, no hay un consenso total en cuanto al momento óptimo para empezar un tratamiento ortodóncico. En cualquier caso, dependerá de cada caso, cada tipo de maloclusión y de las circunstancias especiales de cada paciente en concreto.

 

Cuidados especiales para niños con tratamientos de ortodoncia

tratamientos de ortodoncia para niños

 

Las precauciones o cuidados que debe tener un paciente con ortodoncia varían según el tipo de aparato que se use.

Si lo que usa el niño es un aparato removible, se facilita mucho el tema de la higiene, pues bastará con retirar el aparato, cepillar normalmente dientes y encías y resto de la boca, y luego limpiar el aparato según las instrucciones del especialista. Cuando el paciente usa brackets, la higiene se dificulta un poco más, por lo que hay que detenerse cuidadosamente en cepillar alrededor de los arcos, brackets y otros dispositivos que tenga colocados.

 

A veces se recomiendan complementos al cepillado para mantener una higiene bucodental correcta, como por ejemplo colutorios con flúor, irrigadores, etc.

 

Llagas y roces. Es habitual que se produzcan heridas en labios, lengua, Debido al roce de los aparatos. Para ello se usan ceras especiales que actúan de barrera e impiden la aparición de úlceras.

 

Sensibilidades y molestias en dientes: sobre todo al principio, el inicio del movimiento dentario puede resultar un poco molesto. Esto se resuelve de manera espontánea con el tiempo, pero quizás al principio el ortodoncista le recomiende el uso de algún tipo de analgésico.

 

Control de la alimentación. Habrá que suprimir cierto tipo de alimentos mientras llevemos aparatos en la boca, sobre todo cuando se trata de brackets. Nos referimos a alimentos pegajosos, frutos secos, bocadillos…Estos alimentos pueden despegar los brackets o quedar adheridos a ellos.

 

Respetar las visitas con el ortodoncista. El éxito del tratamiento dependerá de lo exhaustivo que sea el paciente en sus revisiones, pues es en ellas donde se activarán los aparatos, se corregirán movimientos indeseados, etc.

 

Cumplir minuciosamente con las instrucciones del especialista, en cuanto a tiempo de uso de los aparatos (removibles), uso de elásticos u otros elementos, instrucciones y recomendaciones en general.

 

Para finalizar, en cuanto a la duración y tipo de tratamiento y precios, una vez más dependerá de cada caso, de cada tipo de maloclusión, de cada persona en particular. Es por ello que no se puede comparar nunca, ni intentar imponer al especialista en ortodoncia un tipo u otro de aparatología, argumentando que a tal o cual persona que conocemos le trataron con cierto aparato que le fue genial.

 

Solo el ortodoncista está capacitado para estudiar, diagnosticar y tratar cada caso particular. Y siempre teniendo en cuenta también que, a veces, los tratamientos de ortodoncia necesitan varias fases, con distintos tipos de aparatos, en diferentes edades del niño/adolescente, para que el resultado final sea totalmente satisfactorio.

 

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Dra. Edna Evelyn Diaz Oropeza

La Dra. Edna Evelyn Diaz Oropeza es graduada de la Escuela Militar de Odontología y Especialista en Prótesis Bucal graduada por la Escuela Militar de Graduados de Sanidad y con 23 años de experiencia en el área de la odontología le garantiza un resultado de acuerdo a sus expectativas para devolverle o mejorar su salud bucal.

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