Síndrome de Disfunción Témporo-Mandibular

Síndrome de Disfunción Témporo-Mandibular

El síndrome de disfunción temporomandibular constituye un problema de salud importante, que afecta a más del 50% de la población mundial en algún momento de su vida. Se manifiesta más por sus signos que pos sus síntomas. Se plantea que el 75% del síndrome ha presentado alguna vez algún signo, mientras que el 33% ha presentado algún síntoma y que el 5% requiere de algún tipo de tratamiento. Esta entidad suele aparecer en niños, jóvenes y adultos de cualquier grupo de edad y sexo.

 

¿Qué es la ATM?     

La articulación témporo-mandibular (ATM) se sitúa entre el hueso temporal (parte lateral del cráneo) y la mandíbula. Realmente se trata de dos articulaciones, ya que hay una a cada lado de la cabeza, que funcionan como una bisagra deslizante al realizar movimientos con la mandíbula.

 

síndrome de disfunción temporomandibular 

 

La ATM está constituida por varios elementos anatómicos, que son:

Cóndilo mandibular, con forma abombada y se encarga de articular la mandíbula con el cráneo.
Eminencia articular y fosa articular, que es donde se apoya el cóndilo.
Disco articular, que se encarga de amortiguar las fuerzas y se encuentra entre el cóndilo y la eminencia articular.
Membrana sinovial, que regula la producción y composición del líquido sinovial, lo cual aporta vitalidad a los tejidos articulares. Este líquido sinovial es muy importante porque confiere nutrición y defensa ante cualquier infección que pueda haber.
Cápsula articular, que envuelve y protege a la articulación.

Esta articulación puede funcionar gracias a unos músculos que al contraerse o relajarse hacen que la ATM se deslice y permita abrir y cerrar la boca, concretamente, la ATM es la responsable de los movimientos mandibulares como es la masticación, la fonación, la deglución y todo tipo de posiciones mandibulares.

 

Signos y Síntomas

Dolor en la ATM
Dolor en los músculos
Fatiga muscular
Presencia de chasquidos o clics u otros ruidos articulares
Desviación de la mandíbula al abrir y/o cerrar
Bloqueo o desencaje de la mandíbula al abrir o cerrar la boca
Dientes desgastados
Asimetría facial, especialmente de la zona mandibular
Rigidez muscular
Dolor alrededor de los oídos, en la sien o en las mejillas
Mandíbula cansada

 

Relación entre la ATM y Oclusión      

Primero de todo, vamos a explicar qué se entiende por oclusión. La oclusión es el conjunto de relaciones de contacto que existe entre los dientes de arriba y los de abajo cuando se cierra la boca. El término “oclusión” también se refiere a todos los elementos involucrados en el acto de mover la boca, que son, además de los dientes, los músculos de la masticación y del cuello y las articulaciones.

La ATM está íntimamente relacionada con la oclusión dentaria y con
los músculos que permiten el movimiento de dicha articulación. Varias investigaciones muestran la importancia de la oclusión dentaria con respecto a la ATM. Muchos factores de riesgo que pueden dar lugar a un síndrome de disfunción témporo-mandibular se encuentran en los dientes. Se ha visto que los pacientes que presentan problemas en la oclusión (por ejemplo, pérdida de dientes, dientes reconstruidos incorrectamente por exceso de material, masticación por un solo lado, alteraciones en la posición dentaria, malos hábitos con la boca, etc.) desencadenan más trastornos temporomandibulares comparado con los pacientes que no tienen problemas de oclusión.

Una patología que afecta enormemente en la oclusión es el bruxismo (rechinamiento de dientes), que, junto con el estrés son los principales causantes del trastorno témporomandibular. Apretar la mandíbula y rechinar los dientes puede causar o empeorar los síntomas de los trastornos de la ATM, es por ello que se recomienda que tu dentista te realice una férula dental personalizado que se coloca en momentos de tensión como por ejemplo conduciendo y durmiendo (ya que cuando dormimos no somos inconscientes de que estamos rechinando los dientes).

 

Posibles Causas

 

Bruxismo
Pérdida de dientes sin reposición de los mismos
Movimiento de los dientes tras la pérdida de sus dientes vecinos
Golpes en la mandíbula
Restauraciones dentarias defectuosas o antiguas
Permanecer con la boca abierta en el sillón dental por un tiempo demasiado prolongado
Dentaduras antiguas mal ajustadas
Oclusión incorrecta, es decir, una forma errónea de engranar los dientes al cerrar la boca
Caries dental
Periodontitis o enfermedad periodontal o piorrea
Infección de las muelas de juicio no tratadas, que hacen que se mastique de forma distinta a lo habitual.

 

Factores de Riesgo

 

A menudo las personas nos exponemos a factores de riesgo que como consecuencia podrían desencadenar un trastorno de la articulación témporo-mandibular:

Masticar constantemente chicles
Masticar muchos alimentos duros como hielo, granos de arroz, frutos secos muy duros…
Realizar golpeteos constantemente entre dientes y dientes
Rechinar los dientes y/o apretar los dientes uno contra otro (bruxismo)
Bostezos exageradamente amplios
Gritar de forma exagerada al hablar, ejerciendo una amplitud de la cavidad oral desmesurada
Golpes fuertes contra la mandíbula, lo cual podría descolocarla o desarticularla
Malos hábitos de postura como apoyar siempre la cabeza del mismo lado, apoyar la mandíbula sobre la mano, no mantener la cabeza erguida, cargar peso de un solo lado, etc.
Morderse las uñas, mordisquearse los labios, mordisquear objetos como bolígrafos.
Estrés emocional
Estilos de vida nocivos, esto quiere decir utilizar la mandíbula para fines para los cuales no fue diseñada como por ejemplo, abrir botellas con los dientes.

Los factores de riesgo suelen existir en un paciente de forma conjunta, es decir, un mismo paciente suele tener caries y al mismo tiempo se muerde las uñas y sufre estrés, esto hace que las posibilidades de sufrir un problema en la ATM se multipliquen. De ahí la importancia de dejar que nuestros dentistas conozcan nuestros hábitos y nos dirijan a un estilo de vida más saludable. También es importante sanear a tiempo cualquier afección como caries, enfermedad periodontal (piorrea), pérdida de dientes, etc. antes que aparezcan dolores e incomodidades en la ATM.

 

El Estrés, un aspecto sumamente importante

 

Muchos estudios afirman que el estrés puede interferir de forma negativa favoreciendo la aparición de signos y síntomas en la ATM. Asimismo, el estrés también influye negativamente en los resultados del tratamiento.

 

Esto se debe a que una persona bajo estrés emocional es más sensible al dolor y al sufrimiento, lo cual hace que la conducta hacia el dolor se vea modificada. Si el paciente se encuentra calmado y tiene sentimiento de bienestar, la experiencia dolorosa se minimiza, haciéndose más resistente al sufrimiento físico que le causa el trastorno de ATM en cuestión. Sin embargo, si está excitado o enfadado, la experiencia dolorosa se potencia y se percibe mayor de lo que en realidad es.

 

Se considera que el aumento del estrés emocional puede ser uno de los factores causantes de un trastorno muscular que asimismo desencadena un trastorno en la ATM. En definitiva, el estrés puede ser un factor predisponente principal y a la vez desencadenante.

 

De ahí la importancia de adquirir estilos de vida que eviten situaciones innecesariamente estresantes. También es de utilidad practicar ejercicios y procurar eliminar los hábitos no funcionales, es decir, hábitos como mordisquear objetos o las uñas, que no ayudan a la articulación témporo-mandibular a realizar correctamente su función. Además, son muy beneficiosos las pautas que a continuación se proponen para relajar los músculos que rodean la ATM:

Intentar mantener la lengua en contacto con el paladar y los dientes ligeramente separados. Procura tener esta postura el máximo de tiempo posible mientras no comas, hables, etc.
Ante dolor, aplicar paño humedecido en agua caliente en el lado de la mandíbula.
Coger consciencia del propio cuerpo y recordar lo más posible que hay que relajar la mandíbula, relajando los músculos faciales.
En circunstancias de dolor severo seguir una dieta de alimentos blandos hasta que el profesional de salud lo indique.
Evitar masticar chicle frecuentemente, comerse las uñas y morder objetos…
Reducir en estrés emocional presente en tu día a día, con ejercicios breves de respiración.
Realizar ejercicio físico diario
Dormir cómodo y las horas necesarias según la edad
Evitar exceso de café, té, alcohol u otras bebidas excitantes

 

¿Cuándo tengo que pedir ayuda al dentista?     

Pide atención médica si sientes dolor intenso o ligero y persistente en la mandíbula, o si no puedes abrir o cerrar la boca por completo. Si sientes que puedes abrir y cerrar pero de forma limitada, también debes consultar con tu dentista para que analice tu dolor, buscando las causas y proponiéndote el mejor tratamiento para tu problema. Asimismo, si notas cualquier ruido en la zona delante del oído también convendría que fuera revisado por un especialista.

 

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Dra. Edna Evelyn Diaz Oropeza

La Dra. Edna Evelyn Diaz Oropeza es graduada de la Escuela Militar de Odontología y Especialista en Prótesis Bucal graduada por la Escuela Militar de Graduados de Sanidad y con 23 años de experiencia en el área de la odontología le garantiza un resultado de acuerdo a sus expectativas para devolverle o mejorar su salud bucal.

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